
Científicos canadienses han demostrado que una dieta alta en azúcar puede disminuir temporalmente los niveles de testosterona, fundamental para mantener la actividad sexual, la erección, el vigor físico e intelectual, la mineralización ósea y la masa muscular. Al parecer, un exceso de azúcar crea un efecto dominó: los triglicéridos aumentan, la globulina –ligada a la hormona sexual SHBG– disminuye y la testosterona se pone a dormir.
Cuando los niveles de SHBG son deficientes, el cuerpo responde parando la producción de testosterona, relata el autor del estudio, el doctor Geoffrey Hammond. Según Hammond, si un caballero abusa de una dieta alta en azúcar, la funesta reacción puede llegar a producirse en 4 meses. Ahora que saben que tanto dulce puede afectar la vida sexual, la solución para muchos será fácil: decir adiós al azúcar al por mayor.

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